Las mujeres tienen menor acceso a la educación financiera, así como a las instituciones bancarias y de ahorro formal. La desigualdad entre hombres y mujeres es palpable y las estadísticas son prueba de esto: mientras el 55% de los hombres tiene una cuenta formal en una institución financiera, sólo el 47% de las mujeres cuentan con una.
El empoderamiento económico de las mujeres tiene un papel importante en el desarrollo social y para lograrlo, se debe empezar no solo por la igualdad en oportunidades laborales, la equidad de salarios entre hombres y mujeres, también por la democratización de la educación financiera.
Si eres una mujer que busca crecer el dinero que arduamente ha trabajado para obtener, pero sientes que tus conceptos de finanzas y economía no son muy buenos, has llegado al lugar correcto.
Conceptos de finanzas básicas para mujeres
1. Presupuesto personal: Por qué es importante

Realizar un presupuesto te permitirá llevar un diagnóstico ordenado de tus ingresos y tus gastos. Esta información servirá como una de las mejores herramientas para tomar decisiones importantes para tu vida, mejorando con esto, tu vida financiera y tus oportunidades de tener una mejor calidad de vida.
Para realizar un presupuesto personal deberás tener en cuenta:
- Identifica tus ingresos mensuales.
- Identifica tus gastos fijos.
- ¿Cuáles son tus gastos variables?
Con esta información a la mano, podrás identificar tus hábitos financieros, planificar tus objetivos financieros a mediano y largo plazo y prepararte mejor para cualquier emergencia que tú o tu familia puedan tener.
La realidad es que muchas mujeres están informalmente encargadas de las finanzas del hogar y muchas han aprendido a crear presupuestos personales y familiares de manera empírica.
2. Gastos fijos, gastos variables y ahorro

Empecemos con qué son los gastos fijos: son aquellos que son de sentido obligatorio, es decir, los gastos que no puedes dejar de pagar. Un ejemplo de ellos son el pago de la luz, el pago de agua, la renta de tu casa, pagos de tarjetas de crédito, etc.
Por otro lado, los gastos variables son aquellos que cambian por período y que en ocasiones, pueden ser el resultado de un imprevisto o una decisión de último momento. Algunos ejemplos de estos gastos pueden ser gastos para arreglar averías de tu auto, reparar detalles del hogar, enfermedades para las que hubo que visitar al doctor y comprar medicamentos, salidas a restaurantes y cines, etc.
Ahora bien, el ahorro es un concepto ya muy conocido, pero que se define como: “Es el porcentaje de los ingresos que una persona decide no gastar ni invertir”.
Una vez definidos estos conceptos, también es importante que mencionemos algo sobre la “regla 50/30/20”:
- Destina el 50% de tus ingresos a tus gastos fijos.
- Utiliza 30% para gastos variables.
- Y ahorra el 20% de tus ingresos.
¿Ya estás aplicando esta regla para tu presupuesto personal o el de tu familia?
3. Cajas de ahorro y fondos de ahorro

¿Te cuesta trabajo guardar tu misma el 20% de tus ingresos? Siempre puedes recurrir a dos herramientas que te permiten aplicar el ahorro: las cajas de ahorro y los fondos de ahorro.
Las cajas de ahorro son una prestación laboral que centraliza el ahorro de los trabajadores de una empresa. Este dinero es utilizado para acceder a instrumentos financieros que otorgan un mayor rendimiento, que si se realizara de forma individual. Las cajas de ahorro toman aportaciones voluntarias descontadas de tu salario y puedes disponer de ella, en caso de eventualidades u obtener tus ahorros al final del año, generando con esto un retorno de inversión.
Por otro lado también existen los fondos de ahorro, los cuales son prestaciones otorgadas por las empresas. Su principal diferencia con la caja de ahorro, es que el fondo de ahorro se conforma de las aportaciones de los empleados y las aportaciones económicas de la empresa.
Así mismo, a diferencia de una caja de ahorro, solo puedes acceder a tu fondo de ahorro en fechas determinadas o al final del año.
Sea cual sea tu elección, ambas herramientas te permiten practicar el hábito del ahorro, al mismo tiempo que generas un retorno de inversión.
4. Ahorrar no lo es todo, también hay que invertir

Aunque el ahorro es uno de los conceptos de finanzas personales más importante, la inversión es una práctica a la que las mujeres no han tenido mucho acceso.
Empecemos por contarte la diferencia entre ahorro e inversión: El ahorro es el dinero que guardamos en un lugar seguro para poder ser utilizado en un futuro. Sin embargo, el ahorro no genera intereses, no crece, se mantiene igual e incluso, puede llegar a devaluarse.
Por otro lado, la inversión es el dinero que no utilizamos en el presente pero que nos aportará un dinero extra en el futuro. La “ganancia extra” que una inversión genera es usualmente conocida como “rentabilidad”.
¿Por qué es importante que las mujeres tengan una educación financiera?
La respuesta puede parecer obvia, pero aún ahora, en el año 2020, la realidad es que los conocimientos de finanzas personales no es algo que se le enseñe a las mujeres.
De acuerdo a un estudio y cifras publicadas por El Financiero, el 30% de la riqueza privada es controlada por mujeres. Aún así, en México, las mujeres solo cuentan con un 3% de la inversión dentro de la Bolsa Mexicana de Valores y solo el 7.18% de los asientos ocupados por consejeras en dicha institución, son mujeres.
Ahora bien, la pregunta es: ¿Por qué es importante que las mujeres tengan una educación financiera?
- Porque nos ayudará a ser independientes financieramente: No tenemos que depender de nadie para mantenernos y alcanzar metas personales.
- Porque nos otorga seguridad y certeza: educarnos en el ahorro y la inversión, nos ayuda a tomar decisiones que nos traigan beneficios a mediano y largo plazo, asegurando nuestro futuro y el de nuestra familia.
¿Estás lista para tomar el mundo y comenzar a fortalecer tus finanzas personales? Ahora que ya tienes estos conceptos a la mano, tal vez es hora de empezar a invertir y generar rentabilidad para asegurar tu futuro.